La carburación perfecta en un motor puede
parecer un handicap imposible de conseguir pero en realidad este proceso es
bastante sencillo, basta con entender como funciona un carburador.
Todos
nuestros motores vienen pre-carburados para una fácil puesta en marcha, no para
competir directamente con él. Recomendamos consumir de dos a tres depósitos al
ralentí sobre la mesa arrancadora sin sobrepasar los 80-90 grados centígrados
antes de proceder a rodar con nuestro automodelo para completar el rodaje.
Después
de esta operación, debemos proceder a una pre-carburación de nuestro motor
antes de finalizar el rodaje con el automodelo por la pista durante un periodo
de uno a tres litros, siempre sin superar la temperatura antes mencionada.
Cuando procedamos a carburar
nuestro motor, ya sea de forma estática o rodando por el circuito, siempre
debemos empezar observando una estela de humo por el tubo de escape y un sonido
grave de nuestro motor. Esto nos indicará que nuestro motor trabaja con una
carburación grasa.
Si nuestro motor no emite una estela de
humo al trabajar al máximo régimen de vueltas, esto indicará que la carburación
es muy pobre. En este caso correremos el peligro de dañar nuestro motor por falta
de lubricación de las partes móviles.
Arrancaremos nuestro motor ajustando el
tornillo del ralentí hasta conseguir que permanezca en marcha con el mínimo de
revoluciones posible. A continuación aceleraremos a través de la radio o de la
varilla de servo del gas para observar la reacción de nuestro motor:
- Si nuestro motor sube de vueltas muy
rápido (incluso sin abrir mucho el recorrido del barrilete) y el ralentí se
acelera al cabo de unos segundos de haber cerrado totalmente el carburador, la
carburación es “seca”. El volumen de mezcla que entra en la cámara de
combustión es insuficiente para le exigencia del motor. Deberemos abrir la
aguja de alta y/o la de baja hasta que la aceleración del motor sea uniforme y
observemos que por el escape sale una discreta cantidad de humo.
- Si al contrario, cuando aceleramos
nuestro motor, acelera a “borbotones”, emite mucho humo por el escape y al cabo
de unos segundos de haber cerrado totalmente el carburador el ralentí disminuye
llegando incluso a pararse, la carburación es “grasa”. La cantidad de mezcla
que entra en la cámara de combustión es excesiva. Debemos cerrar la aguja de
altas y/o la de bajas para conseguir una aceleración progresiva.
Una vez realizada esta operación, reajustaremos
el tornillo del ralentí para conseguir un mínimo régimen de giro estable y
sustituiremos la bujía por una nueva.
Este sistema se basa en carburar nuestro
motor con el coche girando en un circuito. Con este sistema es mas fácil
carburar nuestro motor, aunque con la carga que ejerce el automodelo, la
carburación varia respecto al sistema
estático; Siempre debemos empezar a carburar nuestro motor a partir de un motor
que emite una cantidad de humo del escape considerable.
Carburación de la aguja de bajas: Si al
acelerar nuestro automodelo, el motor emite mucho humo y le cuesta empezar a
rodar, debemos cerrar la aguja de bajas para conseguir una aceleración
progresiva del motor como un silbido con una ligera emisión de humo.
El último paso es La carburación de la aguja de altas: después
de rodar dos o tres vueltas al circuito, empezaremos a cerrar la aguja de altas
hasta conseguir una aceleración en la recta reconocible por el sonido agudo de
nuestro motor. Este procedimiento debe efectuarse progresivamente en varios
ciclos para comprobar que nuestro motor no pierde prestaciones en ningún tramo
del circuito y en ningún caso sobrepasa los 120º de temperatura. En este caso,
debemos volver a abrir la aguja de altas, ya que la falta de mezcla crea un
sobrecalentamiento del motor reduciendo las prestaciones de este.
Cuando consigamos una aceleración y una
potencia en alto régimen acorde con nuestras exigencias, rodaremos durante un
depósito completo. Si nuestro motor mantiene todas sus prestaciones en todos
los tramos del circuito, nuestra carburación esta OK.